[290] Ibidem, tom. II, lib. XXX, cap. XXVII.

[291] Historia general de España, tomo I. Discurso preliminar, págs. 118 y 119.

[292] Crón., pág. 576.

[293] Historia de los Reyes Católicos, tomo I, pág. 114.

[294] Los Mudéjares de Castilla, págs. 195 y 196.

[295] Colmenares, en su Historia de Segovia, al exponer la primera aplicación de la Santa Hermandad, dice lo siguiente: «Uno de sus primeros efectos fué en nuestra ciudad; porque llegando alguna gente de mala sospecha y peor traza, con algunos moros, que dezían ser criados del Rey a hospedarle en Zamarramala, arrabal (como hemos dicho), de nuestra ciudad, pidiendo aposento como soldados, les fué respondido como tenían privilegio de pechos y aposentos, por la vela que hacían en los alcázares, que todo permanece hoy. La gente era inquieta, los vecinos briosos; vinieron a las manos; hubo heridos y muertos. Súpose en la ciudad la revuelta; la Santa Hermandad despachó ministros, que prendiendo a algunos, averiguada con verdad la causa, los asaltaron, con que se temía más y se robaba menos.» Págs. 386 y 387.

[296] Anales breves en la Colección de documentos inéditos, tomo XVIII, 267.

[297] Hist. de España, tomo IX, pág. 511.

[298] Ibidem, pág. 518.

[299] Reyes Católicos, caps., XLIII y XLIV.