Eran de dos pueblos de Zamucos; del uno llamado Quiripecodes, venía el cacique Sofiáde con dos hermanos suyos, matadores del hermano Alberto y diez familias en que había cincuenta almas.
Del otro, llamado Cucutades, vino su capitán Omate, que fué el que el año pasado había echado á los Padres de todas sus tierras, y traía nueve familias de sus vasallos, que eran cuarenta y dos almas.
Los noventa y dos, pues, sin ser llamados ni convidados ahora se vinieron huyendo de los Ugaranós que les hacían guerra y dijeron que tras ellos vendrían los demás. Pero habiendo enfermado de peste todos, se atemorizaron y dijeron que querían Padres en sus tierras, lo cual concedido, se volvieron á ellas.
Por esta causa, el día 30 de Junio salió el P. Superior de aquellas Misiones Francisco Hervás con el P. Castañares á fundar Reducción entre ellos.
Llegaron después de cuarenta días de camino á los pueblos de Zamucos, que hallaron totalmente desiertos; en busca de ellos fué solo con los indios el P. Castañares, y hasta ahora no se sabe en qué ha parado.
El P. Superior Francisco Hervás llegó á los dichos pueblos tan postrado de fuerzas por el cansancio y por sus continuos achaques, que habiendo de quedar allí en un sumo desamparo, se vió precisado á volverse; y habiendo llegado quince leguas de San Juan, le fué á confesar el P. Juan Bautista de Xandra, aplicóle algún remedio, con que se alentó el P. Hervás y pudo llegar en hombros de indios á San Juan, donde se le administraron los demás Sacramentos y aplicaron algunos otros remedios, pero sin efecto, por hallarse muy debilitado y con ardientes fiebres, y al fin murió dos días después, á 24 de Agosto de 1723, teniendo 61 años de edad, 44 de Compañía y 27 de profesión de cuatro votos. Y aunque sus heroicas virtudes y grandes trabajos pedían de justicia se hiciese aquí relación de su vida; mas la falta de noticias por la distancia nos privan por ahora de este ejemplo y consuelo hasta mejor ocasión. Y esto es lo que hasta ahora se ha obrado para reducir á los Zamucos, que esperamos se conseguirá felizmente por el celo de los fervorosos Misioneros. LAUS DEO.
MEMORIAL DEL PROVINCIAL
P. JOSEPH BARREDA