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ES PROPIEDAD
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á Mariano de Cavia
y á
Eduardo de Palacio
maestros teórico-prácticos en la ciencia de
comer y beber, dedica esta modesta obra
su admirador, amigo y correligionario,

[AL ÍNDICE]

Á TODO AQUEL LECTOR
QUE TENGA COSTUMBRE DE COMER

Con el transcurso del tiempo se ha ido ingiriendo considerablemente la cocina en la literatura, ó mejor dicho, la literatura en la cocina.

No aludo al hecho de que algunas cocineras tengan sobre el fogón tal cual novela para honesta distracción del espíritu atribulado y grasiento. Me refiero á lo que se ha escrito de poco tiempo á esta parte sobre materias culinarias.

No es fácil enumerar todos los tratados de cocina y repostería y los manuales del arte de guisar que han sido publicados, y mucho menos las recetas sueltas que andan por ahí[1]. Lo que sí puede asegurarse es que los autores que han explotado todas estas materias se han revestido de la mayor seriedad para redactar sus trabajos y ofrecérselos al público que come bien, que es el más sano de todos los públicos, ó al menos lo debe ser.