II

Hay dos cosas en el mundo
que me parecen muy bien:
la jalea de guayaba
y el jaleo de Jerez.

III

No creas que está empeñado
el traje que ayer me has visto:
es que era de lana dulce
y anoche me lo he comido.

IV

Porque él sea almibarado
no gruñas, madre querida,
que de ese modo á su lado
será más dulce mi vida.

V

De los hijos de mi patria
nadie el arrojo discute.
¡Qué no ha de dar una tierra
que tuvo un general Dulce!

VI

En un convento de Ostende
hay capuchinas muy finas,
y aquí Martinho las vende.
¡Olé por las capuchinas!