XII
Tu dorada cabellera
vale, niña, un dineral,
pero ¡ay! el cabello de ángel
vale muchísimo más.
XIII
Dicen, al verme tan loco,
y al verte, niña, tan fresca,
que yo parezco demente
y tú pareces de menta.
XIV
No toco más á los dulces
que suele ofrecer Pilar.
La eché mano á un limoncillo,
¡y me dió una bofetá!