que en ofensa averiguada

no sirven satisfacciones.

Ya, falsa, ya sé mi daño;

no niegues que te he perdido;

tu mudanza me ha ofendido,

no me ofende el desengaño.

Y aunque niegues lo que oí,

lo que ví confesarás:

que hoy lo que negando estás,

en sus mismos ojos ví.