ESCENA VI.
DON BELTRÁN.
Santo Dios,
pues esto permitís vos,
esto debe de importar.
¡A un hijo sólo, a un consuelo
que en la tierra le quedó
a mi vejez triste, dió
tan gran contrapeso el cielo!
Ahora bien, siempre tuvieron
DON BELTRÁN.
Santo Dios,
pues esto permitís vos,
esto debe de importar.
¡A un hijo sólo, a un consuelo
que en la tierra le quedó
a mi vejez triste, dió
tan gran contrapeso el cielo!
Ahora bien, siempre tuvieron