diga a mis oídos mesmos

que a Salamanca admiraron

vuestras mentiras y enredos?

¡Qué caballero, y qué nada!

Si afrenta al noble y plebeyo

sólo el decirle que miente,

decid, ¿qué será el hacerlo,

si vivo sin honra yo,

según los humanos fueros,

mientras de aquel que me dijo