¿Quien podía,
sabiendo la sangre mía,
pensar menos de mi pecho?
Mas vamos, don Juan, al caso
porque llamado me habeis.
Decid, ¿qué causa tenéis,
que por sabella me abraso,
de hacer este desafío?
Juan.
Esta dama a quien hicistes,
¿Quien podía,
sabiendo la sangre mía,
pensar menos de mi pecho?
Mas vamos, don Juan, al caso
porque llamado me habeis.
Decid, ¿qué causa tenéis,
que por sabella me abraso,
de hacer este desafío?
Juan.
Esta dama a quien hicistes,