Y lo jura.
Lucrecia.
Siempre ha sido
costumbre del mentiroso,
de su crédito dudoso,
jurar para ser creído.
García.
Si era vuestra blanca mano,
con la que el cielo quería
colmar la ventura mía,
Y lo jura.
Lucrecia.
Siempre ha sido
costumbre del mentiroso,
de su crédito dudoso,
jurar para ser creído.
García.
Si era vuestra blanca mano,
con la que el cielo quería
colmar la ventura mía,