fuera, Lucrecia, negar
vuestro divino poder.
Decís que sin conoceros
estoy perdido. ¡Pluguiera
a Dios que no os conociera,
por hacer más en quereros!
Bien os conozco: las partes
sé bien que os dió la fortuna,
que sin eclipse sois Luna,
que sois Mendoza sin martes,