García.
¿No viste que la ofendió
mi oferta en la Platería?
Tristán.
Tu oferta la ofendería,
señor, que tus joyas no.
Por el uso te gobierna;
que a nadie en este lugar,
por desvergonzado en dar
le quebraron brazo o pierna.
García.
¿No viste que la ofendió
mi oferta en la Platería?
Tristán.
Tu oferta la ofendería,
señor, que tus joyas no.
Por el uso te gobierna;
que a nadie en este lugar,
por desvergonzado en dar
le quebraron brazo o pierna.