Ved cómo el amor ordena

recompensa al mal que siento;

pues si yo llevé el tormento

de vuestra crueldad, señora,

la gloria me llevo agora

de vuestro arrepentimiento.

¿No me habláis, dueño querido?

¿No os obliga el mal que paso?

¿Arrepentisos acaso

de haberos arrepentido?