García.
Los antojos
de un ardiente amor, señora,
me tienen tan deslumbrado,
que por otra os he tenido.
Perdonad; que yerro ha sido
desa cortina causada;
que como a la fantasía
fácil engaña el deseo,
cualquiera dama que veo
García.
Los antojos
de un ardiente amor, señora,
me tienen tan deslumbrado,
que por otra os he tenido.
Perdonad; que yerro ha sido
desa cortina causada;
que como a la fantasía
fácil engaña el deseo,
cualquiera dama que veo