por el temor con que va
de tus engaños, no está
Salamanca en el Japón.
García.
Sí está para quien desea;
que son ya siglos en mí
los instantes.
Tristán.
Pues aquí,
¿no habrá quien testigo sea?
por el temor con que va
de tus engaños, no está
Salamanca en el Japón.
García.
Sí está para quien desea;
que son ya siglos en mí
los instantes.
Tristán.
Pues aquí,
¿no habrá quien testigo sea?