mostró un gran palmo de oreja,
y las quijadas, de vieja,
en lo enjuto parecieron.
Al fin, el galán quedó
tan otro del que solía,
que no le conocería
la madre que le parió.
García.
Por esa y otras razones
me holgara de que saliera
mostró un gran palmo de oreja,
y las quijadas, de vieja,
en lo enjuto parecieron.
Al fin, el galán quedó
tan otro del que solía,
que no le conocería
la madre que le parió.
García.
Por esa y otras razones
me holgara de que saliera