de que sepas tú su infamia

podrá en él lo que no pudo

el respeto de mis canas.

Y cuando ni esta vergüenza

le obligue a enmendar sus faltas,

servirále por lo menos

de castigo el publicallas.

Dí, liviano, ¿qué fin llevas,

loco, dí, qué gusto sacas

de mentir tan sin recato?