y diciendo que la causa

fuiste tú, he de ser yo mismo

pregonero de la infamia?

Si algún cuidado amoroso

te obligó a que me engañaras,

¿qué enemigo te oprimía?

¿qué puñal te amenazaba?

sino un padre, padre al fin:

que este nombre sólo basta

para saber de qué modo