Gozad de vuestra hermosa convidada
por esta noche en el jardín, Lucrecia.
Sancho.
Veáisla, quiera Dios, bien empleada;
que es un ángel.
Juan de Luna.
Demás de que no es necia
y ser cual veis, Don Sancho, tan hermosa,
menos que la virtud la vida precia.