JACINTA, LUCRECIA e ISABEL con mantos; cae JACINTA, y llega DON GARCÍA y dale la mano.

Jacinta.

¡Válame Dios!

García.

Esta mano

os servid de que os levante,

si merezco ser Atlante

de un cielo tan soberano.

Jacinta.

Atlante debeis de ser,