Pues no la sigas;
que suele ser enfadosa
la diligencia importuna.
Tristán.
“Doña Lucrecia de Luna
se llama la más hermosa,
que es mi dueño; y la otra dama
que acompañándola viene,
sé dónde la casa tiene,
más no sé cómo se llama.”
Pues no la sigas;
que suele ser enfadosa
la diligencia importuna.
Tristán.
“Doña Lucrecia de Luna
se llama la más hermosa,
que es mi dueño; y la otra dama
que acompañándola viene,
sé dónde la casa tiene,
más no sé cómo se llama.”