Dize, de decir, por desciende, cae, como deçida caída ([1024]), de deci(d)er(e). Así en el Poema Alf. XI. Ome, indefinido por uno. Alhorre, especie de halcón, del arábigo الحُاسر aljhorr. J. Manuel, Caball. y esc. (p. 250, Rivad.). Cuando se tira una piedra á la torre, antes cae ella, que no sale el halcón que allí estaba. Asi él bajó corriendo antes de salir el bicho extraño que le espantó.

[1008]

Periglo, de periclu(m), después por metátesis peligro. Vestiglo es animalucho raro y de aquí fantasmón, todo lo monstruoso, de besticlu(m), bestia. Iguerisa en G., lleguariza en S., pastora que guarda yeguas. En las Ordenanzas de Sevilla, p. 121, yeguarizo; en las de Málaga, f. 107, yeguerizo. Esta copla para poner espanto ante la horrenda catadura de la serrana es el telón correspondiente á la sin par escena que nos aguarda: es un verdadero drama satírico griego; pero en medio de la sierra del Guadarrama. Trefudo se dijo de trefe, que son los pulmones ó livianos y el tísico. Nebrija; Pulmonarius, por cosa trefe de livianos. Phtisicus, por cosa tísica ó trefe. L. Fern., 121: Anda trefe y trasijado. Bañ. Ar. 2: No es carne de ladrencillas, | ni de la que a las costillas | se pega el bayo, que es trefe. De aquí de poco valer, como fofo. León, Hijo: Mas el que tienen en sí es trefe y baladí. Pero también se dijo trefe del muy alentado y fuerte. A. Alv., Silv. Dom. ram., 4 c... Estaban trefes, rebeldes y enconados contra él. Trefuda es, por consiguiente, la que tiene trefe o pulmones, en este último sentido, como quien dice valiente y de hígados, alentada. Çeñiglo es mal ceño y catadura horrible y por eso se dijo de cierta planta que hace poner mal ceño, como el abrojo ó abri-ojo en Aragon. P. Sánchez, Hist. mor., f. 317: Cria abrojos, cardos y espinas y ceñiglos. La pintura de serrana, que emprende aquí el Arcipreste, es de lo más fuerte que ha podido pintar artista en el mundo. Con brocha yeguariza, robada á Aristófanes, no hubiera dado más rebultados relieves el Greco á una serrana de carne y hueso ni la hubiera repujado con toques más chillones. El arte moderno, adorador del natural más extremado, tiene aquí el dechado más bravío que pudieran soñar los Zuloagas de la literatura. ¡Qué remenudo y para poco, qué dengoso y desvahado parece á par de este cuadro lo que escriben los salsifíes de nuestros modernistas!

[1009]

La Tablada es puerto entre el de Guadarrama y el de la Fuenfría.

[1010]

Aballar en S., abajar, abatir, como baliar en Germania. En Asturias aballar se dice del sacudir el árbol con las manos para que caiga el fruto, ó las hogazas en el horno para que no se peguen al suelo, andar ó trabajar de prisa; en la Sierra de Gata por correr sin detenerse por estorbos. Este valor intransitivo lo tenemos en J. Enc., 24. Aballemos sin pereza L. Fern., 210: Hora sus, sus, aballar. El otro transitivo, que es el del texto en J. Enc., 4: Que apenas aballa el pié, | cuando ya temen allende. Vale aquí y en el texto menear, mover de donde está. En G hay abillar y acaso esté bien, como veremos en el Tesoro (P.B.).

[1011]

En grand hato, en gran rebaño, muchedumbre, Gallo, Job., 4, 20: Después de haberte traido tu desventura á traer hato ó piara de lechones. Aquí se trata de muchedumbre de pastores á quienes daria lucha y gran conquista, que bastaria para todos juntos. Aunque, añade, no sé qué diablo pueda enamorarse de tal fantasma y vestiglo. Quisto, querido, buscado. Baena, p. 91: Bien puede por graçia ser quisto e amado.

[1012]