Lunes mañana, sin de, por ser como adverbio, de mane. Rraby Acebyn en G ó Açelyn en S, sería algún rabí muy conocido entonces; no he podido averiguar nada de él; quédese averiguarlo para el asiduo P. Fita. Mientras él no nos comunique que ha dado con el nombre de ese rabí toledano, capataz de los carniceros, me contentaré con suponerle nombre simbólico, como tantos otros de este libro. Acebin me suena á cosa de cebar y de cebón con el ha arábigo, el del cebo. Acelyn pudiera ser algún Selim que bajó por allí; pero esto sería dar crédito á la chacota que dan á los anticuarios y epigrafistas con el cuento aquel de que uno de ellos interpretó una piedra donde se leía: Por aqui baxo selim, diciendo que por allí pasó Selim; sino que luego hallóse en otra el final: pia, y efectivamente era aquello un albañal. Privado, presto en S, ayna en G En estremo de Medelin G. Medellyn S. Estremos llamaron á las partes últimas del reino de Castilla, de donde Estremadura, por caer de la parte de allá del Duero. Hubo dos Extremaduras, la debajo del Duero, capital Segovia (Colmen., H. Segov., c. 12, § 9, año 1029), y más tarde la leonesa ó moderna, que se la llamó por el uso que los ganaderos hacían del vocablo Estremos, significando por ellos los fines ó confines recorridos por los ganados trashumantes. Todavía usan el vocablo, y puesto primero a las sierras de acá del Duero adonde los llevaban, dióse igualmente á las de Leon, adonde luego llevaban los ganados. «Anda, anda, de Burgos á Aranda, que de Aranda á Extremadura yo te pasaré en mi mula». Porque comenzaba al otro lado del puente de Aranda sobre el Duero. Las escrituras de Valbuena llaman así á la banda meridional del Duero, y así la llamaban los Benedictinos (Sáez, Moned. Enrique III, nota 11): «In Extremis Dorii.» Sácase también de las leyes municipales dadas á Sepúlveda por los Condes de Castilla y Alfonso VI y de las del Conde D. Sancho a Peñafiel. Medellín está, como es sabido, en esos estremos, en Extremadura. Mingo Rev.: Para todo lo estremeño... que sigue los estremos. Ordenam. Burgos, 1315: «Otrossi porque decides que recevides grandes dapnos de los ganados que van é vienen de los estremos, que salen de las cannadas antiguas, é entran por los panes é por los vinos, las quales cannadas son la una que dicen de Leon, et la otra Segoviana (por esta venía D. Carnal), et la otra que dicen de la Mancha de monte Aragon...» Los corderos de Extremadura, adonde era natural fuese don Carnal, como á la parte donde están los ganados, sus súbditos, alborotáronse al verle: ¡de esta hecha, ya estamos en la carnicería! ¡Be!, he aquí nuestra muerte.

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Por autoridad de Marco Varrón, trae Aulo Gelio (l. 7, c. 16) los manjares que más rebuscaban los tragones de su tiempo: «el pavo de Samos y el francolin de Frigia (aunque nuestro Marcial antepone los de Jonia, I, 13), la grua de Melo, el cabrito de Ambracia, el atun de Calcedonia, la lamprea de Tarifa, la raya de Pesinunte, las ostias de Tarento, el acipenser de Rodas, el escaro de Cilicia, las nueces de Taso, los dátiles de Egipto y las bellotas de España» Todos sabíamos que en esta noble tierra de España, y mayormente de Extremadura, se daban valentísimos alcornoques; pero los que pinta el Arcipreste no gustaban de sus afamadas bellotas, pues no parecen por la mesa del don Carnal español, el cual buscaba por Extremadura sólo «Cabrones e cabritos, carneros e ovejas».

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Alboroçó por alborotó. Hacer portillo díjose del entrar á saco una ciudad, aportillando los muros, y del abrir entrada en una cerca, como la de los ganados, en una casa, etc. Valderr., Ej. Viern. dom. 3 cuart.: Haciendo lastimeras roturas y portillos en aquella divina y soberana maravilla.

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En Alcudia, Calatrava, etc., siempre fueron famosos los ganados, y todavía lo son los pocos trashumantes que nos quedan. En S, Vasayn; en G, Val-savyn; en T, Val-sanin, por Val-savin, y así también la Montería de Alfonso XI, de vallis sapinorum, por los árboles famosos de aquel real sitio de Balsain, que hoy dicen, en San Ildefonso, provincia de Segovia (véase Biblioth. arab Scurial.; t. II, p. 63). Como se ve, don Carnal y el Rabí seguían la cañada que todavía siguen los ganados que de Alcudia vienen á la sierra segoviana, y la he recorrido yo hace poco en varios trechos.

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Los toros erizaron... sus cerros. Valderr., Ej. Fer. 6 Ceniz.: Sale el perro... erizado el cerro, amagando con los dientes. Enerisan en G, yrisaron en S. Buxyes en G. bueyes, passim. ¡Aba, aba!, interjección que se dice en los peligros, como en el que se veía esta pobre gente cornuda a vista del carnicero y del tragón. Bart. Aparicio (Bibl. Gallard.): Aba, que yo lo diré, | que tú no tienes primores... Aba, quítate de ahí. Autos s. XVI, 3, 387: Aba, que me deslizo. Y aba-te, con el -te, -se, reflexivo. Autos s. XVI, 599: Abate, Mariquita, guarda el coco. L. Rued., Reg. pas., 6: Déjeme por su vida, ábese de ahí. Usase todavía en León, Extremadura y Salamanca.

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