[1311]

Lastro y lasto, posverbal de lastrar ó lastar, penar, padecer, pagar lo debido. Cácer., ps. 68: Parece que dieron carta de lasto contra mi persona y bienes, sin deber yo á nadie nada, pago por todos á todos. Valderr., Ej. Fer. 4 dom. 4 cuart.: Las lanzas que bajan en esta nube allá las lastrastes en el mundo, que acá no hay lanceros que las hagan ni madera de que se corten los grillos y cadenas que os han de aprisionar en el cautiverio. L. Fern., 129: Harto lo tengo llastrado | y trabajado | en pasar vida tan triste. Castro Urdiales, donde no se pasa mal la Cuaresma con tan rico pescado. Recibiéronle bien por dejarse de carnes; pero no comiéndola allí nadie, por ser barato el pescado, tenían por padrastro á don Amor, que á una va con don Carnal, á quien no pueden ver los pescadores. Rrastro, las gentes que siguen á don Amor y á don Carnal, y alude al significado de lugar donde se matan las reses. Quij., 2, 20: Que cada una cabia un rastro de carne.

[1312]

Dola á Santa Quiteria, la quito de mí ó me quito de ella. L. Grac., Crít., 1, 12: Tomasa por lo que toma y Quiteria por lo que quita. La feria de Alcalá fué de las principales de aquellos tiempos. A ella y á la de Brihuega, concedida por Enrique I á esta villa, hizo merced Alfonso XI de ciertas exenciones en beneficio de los mercaderes que «iban á ellas». Famosas eran la de Segovia por sus paños, la de Palencia por sus mantas, la de Toledo, por su bonetería, las de Madrid, Valladolid, Burgos, Astorga, Peñaranda, San Sebastián, Villalón, Medina de Ríoseco y Medina del Campo. En las de Alcalá y Brihuega daba carta el rey contra los caballeros que iban á robar y alborotar con criados armas y caballos y no se dejaban prender. El Amor está aquí pintado como uno de ellos, pues iba á la feria de Alcalá y á andar la tierra dando á muchos materia (S), ó lasería (G). Que en todas estas ocasiones es donde él hace de las suyas y saca la tripa de mal año. Por algo se dijo que «Ni antruejo sin luna, ni feria sin puta, ni piara sin artuña.» (Corr., 209). Sancho IV encargó á los merinos de la tierra castigar á los malhechores que robaban y detenían á los hombres buenos que iban á las ferias y mercados (Colmeiro, Introd. Cort. León y Cast., p. 180); con todo, de aquí se dijo Vaste feria, y yo sin capa, ó porque no la compró ó porque se la quitaron, y lo de feria y pendón verde, ó sea la gente maleante que andaba por ferias y bodegones. En 1305 dió Fernando IV una carta en Medina del Campo para que no se tuviesen ferias en otros lugares al tiempo que se hacían las de Brihuega y Alcalá. (Véase en la Bibl. Nac., Mss. 13096 pág. 29).

[1315]

Domingo de Quasimodo es el siguiente al de Pascua de Resurrección, así llamado por el comienzo de la Epístola que se lee aquel día. En Salamanca llaman al lunes siguiente Lunes de aguas, por las del bautismo de los catecúmenos, que también dió nombre á la Dominica in albis, por el traje blanco que se les vestía. Celebran dicho lunes los salmantinos merendando en el campo, y á esta tradicional costumbre alude el Arcipreste en las bodas, cantares y fiestas. Torna á hablar el clérigo mundano.

[1316]

Puñé, pugné.

[1318]

Faltan G y T hasta la copla [1332]. Con mucha ufana, orgullo, engreimiento, como uf-ano, de uf-ar, bufar, resoplar. Bibl. Gallard., 1, 478: E fengir de gran ufana | de nonada vos sentís.