Nunca me aperçibes de tu ojo nin del dedo;

Dásme en el coraçón, triste fazes del ledo.

[214]

Non te puedo prender, ¡tanta es tu maestría!;

É maguer te presiese, crey que te non matarya;

Tú cadaque á mí prendes, ¡tanta es tu orgullya!,

Syn piedat me matas de noche é de día.

[215]

¿Qué te fize? ¿porqué tú me non diste dicha

En quantas que amé nin en la dueña bendicha?