Las dos non por su culpa, mas por las veçindades,
Por malas vezindades se pierden eredades.
Non te quiero, veçino, nin me vengas tan presto.
Al sabidor Virgillio, como dize en el testo,
Engañólo la dueña, quando l' colgó en el çesto,
Coydando que l' sobía á su torre por esto.
Porque le fiz' desonrra é escarnio del rruego,
El grand encantador fízole muy mal juego: