Las dos non por su culpa, mas por las veçindades,

Por malas vezindades se pierden eredades.

[261]

Non te quiero, veçino, nin me vengas tan presto.

Al sabidor Virgillio, como dize en el testo,

Engañólo la dueña, quando l' colgó en el çesto,

Coydando que l' sobía á su torre por esto.

262

Porque le fiz' desonrra é escarnio del rruego,

El grand encantador fízole muy mal juego: