¡Qué cabellos, qué boquilla, qué color, qué buenandança!
Con saetas d' amor fyere, quando los sus ojos alça.
Pero tal lugar non era para fablar en amores:
A mí luego me vinieron muchos miedos é tenblores,
Los mis pies é las mis manos non eran de sí senores:
Perdí seso, perdí fuerça, mudáronse mis colores.
Unas palabras tenía pensadas por le dezir;
El miedo de las conpañas me façen ál departir.