¡Qué cabellos, qué boquilla, qué color, qué buenandança!

Con saetas d' amor fyere, quando los sus ojos alça.

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Pero tal lugar non era para fablar en amores:

A mí luego me vinieron muchos miedos é tenblores,

Los mis pies é las mis manos non eran de sí senores:

Perdí seso, perdí fuerça, mudáronse mis colores.

[655]

Unas palabras tenía pensadas por le dezir;

El miedo de las conpañas me façen ál departir.