Luego los ballesteros peláronle las alas,
Non le dexaron peñolas, salvo chicas é rralas:
Non quiso buen conssejo, cayó en fuertes palas:
¡Guardatvos, doñ' Endrina, destas paranças malas!
Que muchos se ayuntan é son de un conssejo,
Por astragarvos toda é fervos mal trebejo:
Juran que cada día yredes a conçejo:
Como al abutarda pelarvos an el pellejo.