Coraçón, que quisiste ser preso é tomado
De dueña, que te tyene por demás olvidado,
Posístete en presión é sospiros é cuydado:
Penarán ¡ay coraçón! ¡tan olvidado! ¡penado!
¡Ay ojos, los mis ojos! ¿por qué vos fustes poner
En dueña, que non quiere nin vos catar nin ver?
Ojos, por vuestra vista vos quisistes perder:
¡Penaredes, mis ojos!: ¡penar é amortesçer!