"La fama non sonará, que yo la guardaré byen:
"El murmullo é el roydo ¡que lo digan! ¡non ay quien!;
"Syn verguença es el fecho, pues tantas carreras tyen':
"Maravíllome, señora, esto por qué te detyen'.
"¡Ay Dios!", dixo la dueña, "¡coraçón del amador!
"¡En quantas priesas se buelve con miedo é con temor!
"Acá é allá lo trexna el su quexoso amor:
"É de los muchos peligros non sabe quál es mayor.