"La fama non sonará, que yo la guardaré byen:

"El murmullo é el roydo ¡que lo digan! ¡non ay quien!;

"Syn verguença es el fecho, pues tantas carreras tyen':

"Maravíllome, señora, esto por qué te detyen'.

[852]

"¡Ay Dios!", dixo la dueña, "¡coraçón del amador!

"¡En quantas priesas se buelve con miedo é con temor!

"Acá é allá lo trexna el su quexoso amor:

"É de los muchos peligros non sabe quál es mayor.

[853]