Rixo, de rijar, clamar apasionada ó fuertemente; rijo es el conato apasionado; rij-oso, el furioso, apasionado (Cej., Tesor. L., 118).—Enpelladas, los empellones que dabas cuando ibas ufano á la lid, y aun por eso rixo, remedando asnalmente el relinchar con que antes el caballo bizarreaba. De empeller, de impellere, salió empell-ada, como empell-ón.
Rrencilla, el reñirme como me reñiste al ir a la lid; de reñ-ir salió ren-cilla.—Byvrás, viv(i)rás.—Mançilla, tacha moral, además de mancha física y compasión. A. Alv., Silv. Enc., 2 c.: No hay en vos mancilla ni un sino. León, Job, 11: Podrás alzar al cielo puro, entero | el rostro y sin mancilla y confiado. Que las postillas y mataduras de ahora venguen tus soberbias de antaño.
Ducho, acostumbrado, de ductus.—Agua-ducho, del mismo ductus, caudal de agua, canal de ella ó aqueducto, avenida y riada, como aún se usa en Bilbao. J. Pin., Agr., 18, 27: Plinio escribe que con los aguaduchos y terremotos cayó un pedazo de un monte. Horozco. Canc., pág. 11: Las huertas muy maltratadas | con aguaduchos continuos.
Çatico, un pedacito. A. Alv., Silv. Dom., 4 cuar., 3 c.: Para dalle un zatico de pan no poco gruñido (al pobre). J. Enc., 219: Zaticos de pan ten tú, venturado. Diminutivo de zato, pedazo.—Pico tiene parecido valor, como es sabido. Alude a la historia de Lázaro, en San Lucas, c. 16.
Afruenta, de donde afrenta, de afront-ar, hoy en Sierra de Gata por afrentar, del echarlo en cara, en la fruente ó frente, fronte(m), frons. Lis. Ros., 4, 3: Brumandilón le afrontó.—Despensa, lo gastado, lo que se gasta en el ordinario; de despender ó espender, gastar. Quij., 1, 23: Con veinte y tres maravedís, que ganaba cada día, mediaba yo mi despensa.—Pronúnciese reínos.