Pero aunque la edad juvenil sea más propia para tomar placer (placenter-ía, de placenter-o) y jugar, la vejez le gana en juicio: el tiempo hace entender mejor el valor de las cosas. Se burla el Arcipreste de los viejos clérigos verdes como el que pinta.
Se va, tiende á parecer. Tratándose, conócense los hombres.
¡Por mesura!, aunque no sea más que por cortesía, sufríos conversar conmigo otro día. Lo que se os hace duro de creer, á fuerza de oirlo, esto es, mi congoja amorosa, acabaréis entendiéndola.
De buena miente, buenamente, de buena voluntad. Los adverbios en -miente nacieron así de mente(m), la mente. No vengáis más que hablar (solamiente); venid confiada (seguramente).
Conpañones, compañeros. J. Enc., 364: Sus, a ellos, compañones.