Desde aquí hay texto en S y G.
El haç-er-io, gran pena, de azo. S. Badaj., 2, p. 197: Triste de mí, sin sosiego, perdido por malos azos. El diminutivo es mal-hac-ejo. Ibid., 2, p. 90: Hicieron los malhacejos | entre sí tantas carnizas.
Masiella, mancilla, herida, mancha.—Oriella, temple del tiempo y propiamente airecillo, diminutivo de aura(m), viento. Usase por una cosa ó por otra y por tempestad desde la Mancha hasta Aragón y en Andalucía. Berc., Mil., 591: Moviose la tempestad, una oriella brava | desarró el maestro que la nave guiaba. En Aragón, or-ache, viento fresco excesivo ó fuera de tiempo, del mismo aura, como or-ear. Hace buena ó mala orilla significa, por ejemplo, en Cuenca y Andalucía, hace buen ó mal tiempo, como en el texto. Igualmente tiempo es allí oraje, en fr. orage, tempestad.—Sonbr-illa, diminutivo de sombra; en G, sobrilla; en S, sonbrilla.
Trist-encia, trist-eza, como paci-encia.—Creençia, confianza.—Querencia, amor.
Ome nado, hombre nacido, de natu(m), así como del plural nati salió nadi y nadi-e, con la -e; de otri-e ú otri, otro. Berc., S.D., 388: Ca omne que non vede, non debie seer nado.