Cada día llegava la fabla; mas non ál;
En esta pleytesía puso femençia tal,
Que çerca de la villa puso el arraval.
Luego en el comienço fiz' aquestos cantares;
Levógelos la vieja con otros adamares:
«Señora», diz', «conpradme aquestos almajares».
La dueña dixo: «Plaz'me, desque me los mostrares».
Començó á encantalla, díxole: «Señora fija,