Non la podía ver ansí tan á menudo:
Ayna yerra ome, que non es aperçebudo:
Ó piensa bien qué fables ó calla, fazte mudo.
Provélo en Urraca, dótelo por conssejo:
Que nunca mal rretrayas á furto nin en conçejo,
Desque tu poridat yase en tu pellejo,
Que, como el verdadero, non ay tan mal trebejo.
Á la tal mensajera nunca le digas maça,