Que tenía cada uno ya la talega llena,
Por entrar en façienda con la dueña serena,
Adormiéronse todos después en ora buena.
Essa noche los gallos con miedo estodieron,
Velaron con espanto, nin punto non dormieron:
Non avíe maravilla, que sus mugeres perdieron:
Por end' s' alboroçaron del roydo que oyeron.
Façia la media noche, en medio de las salas