Por le poner en salvo, prestóle el su rroçín:
Pasose muy ayna 'n estremo de Medelín;
Dixieron los corderos: «¡Be! ¡he aquí la fyn!»
Cabrones é cabritos, carneros é ovejas
Davan grandes balidos, dizen destas conssejas:
«Sy nos lieva de aquí Carnal por las callejas,
»A muchos de nos é vos tirarán las pellejas.»—
Prados de Medelín, de Cánçeres, de Troxiello,