Vy estar una dueña, fermosa de veldat,
Rrogando muy devota ante la majestat;
Rogué á la mi vieja que me oviese piadat,
E qu' andudiese por mí passos de caridat.
Ella fiso mi rruego; pero con antipara:
Diz': «Non querría ésta que me costase cara,
»Como la marroquia, que me corrió la vara;
»Mas el leal amigo al byen é al mal se para.»