¡Más valdrí' á la fermosa tener fijos é nietos,
Que atal velo prieto nin que ábitos çiento!
Peroque sea errança contra mío Señor
El pecado de monja á ome doñeador;
¡Ay Dios! ¡é yo lo fuese aqueste pecador,
Que feçiese penitençia deste fecho error!
¡Otea de unos ojos! ¡Paresçían candela!
¡Yo sospiré con ellos! Diz' mi corazón: «¡héla!»