La su vida muy lynpia en Dios se deleytava,
En lucura del mundo nunca se trabajava.
Para tales amores son las rrelijosas,
Para rrogar á Dios con obras piadosas;
Que para amor del mundo mucho son peligrosas,
E son muy escuseras, peresosas, mintrosas.
Atal fué la mi ventura, que, dos messes pasados,
Murió la buena dueña: ¡ove nuevos cuydados!