Quien lo desir fesiere, pechar deve caloña.
Dize un filósofo, en su libro se nota,
Que pesar é tristeza el engeño enbota:
E yo con pessar grant non puedo desir gota,
Porque Trotaconventos ya non anda nin trota.
Así fué ¡mal pecado¡ que mi vieja es muerta:
Murió á mí serviendo: ¡Lo que me desconfuerta!
Non sé cómo lo diga, ca mucha buena puerta