Non puede foyr ome de ty nin se asconder,
Nunca fué quien contigo podiese bien contender;
La tu venida triste non se puede entender:
¡Desque vienes, non quieres al ome atender!
Dexas el cuerpo yermo á gusanos en fuesa;
Al alma, que lo puebla, liévastela de priesa;
Non es el ome çierto de tu carrera aviesa:
¡De fablar en ti, Muerte, espanto me atraviesa!