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INTRODUCCIÓN
Los aficionados á libros suelen cegarse con frecuencia y prestar á muchas obras literarias un mérito que no tienen, y esperar que logren una popularidad que al cabo no alcanzan. Es evidente que yo, cuando me he tomado el trabajo de traducir esta novela, y me he atrevido luego á presentarla al público, es porque creo, ó bien con fundamento, ó bien inducido en error por dicha ceguedad, que esta novela es bonita é interesante, y que ha de gustar y divertir á los lectores.
Lejos de censurar, disculpo yo y hasta aplaudo la publicación de cualquier libro antiguo, por malo que sea. La mayoría no tendrá la paciencia de leerle; pero siempre le leerá con gusto y con interés cierto breve círculo de personas estudiosas que busquen en él, y quizá hallen nuevos datos para la historia literaria, ó curiosas noticias sobre costumbres, usos, hechos históricos, estilo y lenguaje de una época y nación determinadas. De libros publicados con este objeto debe salir á la venta muy pequeño número de ejemplares. No son, ni pueden ser en realidad, libros para el público, sino para unos cuantos bibliófilos.
No es así como yo traduzco y publico en castellano la novela de Longo. La publico como algo que, en mi sentir, puede y debe gustar aún al vulgo; como algo que puede ser popular en nuestros días.
Á fin de manifestar las razones en que me apoyo para pensar así, escribo esta introducción.