De esta suerte, doña Luz hizo a su amiga sus más íntimas confidencias.

Hasta hoy, doña Luz cumple su propósito.

No ha vuelto, y bien se puede afirmar que no volverá nunca, a reunirse con D. Jaime.

Doña Luz sigue viviendo en Villafría, muy retirada de todo trato y conversación.

Mientras su marido brilla sobremanera en la corte, ella cuida de un hijo muy hermoso y muy inteligente que Dios le ha dado, y cuyo nombre de pila es Enrique.


FIN