¿Por qué vamos a suponer que el hombre que habla es más consciente de lo que hace que el hombre que tira tiros? Si Carlos Marx no hubiese escrito El Capital, los oradores socialistas, o no dirían nada, o dirían unas cosas muy distintas de las que dicen. Los oradores socialistas no son más que autores materiales de sus discursos, y Carlos Marx es uno de los autores morales; pero, aquí se nos vuelve a presentar el mismo problema, ¿hasta qué punto se puede hacer a Carlos Marx responsable de El Capital? Si otros hombres no hubiesen trabajado con anterioridad en el mismo orden de ideas, ¿dónde hubiese encontrado el ilustre economista alemán los materiales necesarios para construir su obra?

Indudablemente, Carlos Marx no tiene culpa ninguna de lo que ocurra en Barcelona ni en Bilbao. La culpa, como digo, es de Platón, a quien le comunicó las malas ideas el señor Sócrates.

Y como el señor Sócrates ya se tomó la cicuta, resulta que ya están castigados, no sólo todos los asesinatos de patronos que van perpetrados hasta la fecha, sino los que puedan perpetrarse en el corto porvenir que le queda a la clase patronal.

X
ASESINOS MANUALES Y ASESINOS INTELECTUALES


El otro día he recibido la visita de un joven que tenía el rostro asimétrico, la frente huida y la mandíbula prognata.

—Perdone usted—me dijo este hombre extraño, con voz cavernosa—. Vengo a verle porque me han dicho que es usted un intelectual.

—Exageraciones, calumnias de mis enemigos, que tienen, sin duda, ganas de verme en la Cárcel Modelo—le contesté—. ¿Es usted de la Policía?

—No. De momento, no—dijo el hombre con una sonrisa helada—. Soy un modesto asesino, para servir a usted...

Il n'y à pas de sot métier, como dicen los franceses. La profesión de asesino, desde que ha entrado en vigor esta ley de las ocho horas, puede, con poco esfuerzo, producir ingresos suficientes para cubrir todas las necesidades de un buen padre de familia.