Por declaración del mismo Rojas y por testimonio de su suegro sabemos que era abogado. Naturalizóse en Talavera, pues ya parece como vecino de aquella ciudad en 1517, y á ella se refiere cuanto de él se sabe hasta el 1538. Ejerció aquel año en Talavera, desde el 15 de febrero al 21 de marzo, el cargo de Alcalde mayor, sustituyéndole el Dr. Núñez de Durango, según noticias comunicadas al Sr. Serrano por don Luis Jiménez de la Llave y tomadas del Archivo municipal. El autor del León Prodigioso (1636), el licenciado Cosme Gómez Tejada de los Reyes, dice en la Historia de Talavera, que escribió y se conserva manuscrita en la Biblioteca Nacional (Ms. 2039): "Fernando de Rojas, autor de La Celestina, fábula de Calisto y Melibea, nació en la Puebla de Montalbán, como él lo dize al principio de su libro en unos versos de arte mayor acrósticos; pero hizo asiento en Talavera: aquí vivió y murió, y está enterrado en la iglesia del convento de monjas de la Madre de Dios. Fué abogado docto, y aun hizo algunos años en Talavera oficio de Alcalde mayor. Naturalizóse en esta villa y dejó hijos en ella. Bien muestra la agudeza de su ingenio en aquella breve obra llena de donaires y graves sentencias, espejo en que se pueden mejor mirar los ciegos amantes, que en los christalinos adonde tantas horas gastan riçando sus femeniles guedejas... y lo que admira es que, siendo el primer auto de otro autor (entiéndese que Juan de Mena ó Rodrigo de Cota) no sólo parece que formó todos los actos un ingenio, sino que es individuo (indivisible)". Como se ve, á carga cerrada admite este historiador cuanto en el Prólogo y acrósticos se dice; pero las noticias acerca de Rojas no dejan de tener su peso y gravedad, cual la del historiador que nos las comunica. El testamento de su cuñada Constanza Núñez, descubierto por Pérez Pastor en el Archivo de Protocolos de Madrid, nos ha permitido conocer el nombre de la hija de Rojas, que se llamó Catalina Rojas, casada con su primo Luis Hurtado, hijo de Pedro de Montalbán. En el archivo de la parroquia del Salvador, de Talavera, hállanse las partidas de bautismo de 1544, 1550 y 1552, referentes á varios hijos de Álvaro de Rojas y de Francisco de Rojas, casado el último con Catalina Álvarez, patronímico que llevaba también la mujer de Rojas. De su familia fueron, pues, Álvaro y Francisco, si ya no eran sus propios hijos. En las Relaciones geográficas que los pueblos de Castilla dieron á Felipe II desde 1574 en adelante, y se hallan en El Escorial, respondiendo á la pregunta de que se especificasen "las personas señaladas en letras, armas y en otras cosas que haya en el dicho pueblo, ó que hayan nacido ó salido de él", el bachiller Ramírez Orejón, clérigo, que fué, en compañía de Juan Martínez, ponente, como hoy diríamos, de esta Relación, contesta que "de la dicha villa (de la Puebla de Montalbán) fué natural el bachiller Rojas, que compuso á Celestina".

476. La alusión Ganada es Granada, etc., al principio del tercer auto, indica para Foulché-Delbosc que la Comedia se escribió antes del 1492, en que Granada se ganó, y después de 1482, en que comenzó la guerra y aun poco después, acaso el 1483 ó 1484, cuando no parecían todavía esperanzas de rendirse la ciudad. Confírmase, según él mismo, con lo del turco es vencido, que lo refiere al sitio de Rodas en 1480; lo de la puente es llevada, que supone es el hundimiento de uno de los arcos del de Alcántara, en Toledo, reparado en 1484; lo del eclipse de sol, que pudiera ser el del 17 de mayo de 1482; lo de aquel es ya obispo, que cree aludir á don Pedro González de Mendoza, que comenzó á serlo de Toledo el 1482. Realmente á estos hechos parece aludirse, por lo menos á algunos; pero si todos eran pasados, ¿por qué sólo la toma de Granada no lo era? Por eso Bonilla saca de aquí que se escribía esto después de 1492, y Menéndez y Pelayo dice que nada prueban, ya que unos son pasados y otros por venir. El te maravillarías dice tiempo por venir, y esto sin duda alguna, pues nunca esta forma sirve para lo pasado absoluto, como que es el tiempo potencial incompleto, y todo potencial pertenece á lo futuro (Cejador, Lengua de Cervantes, I, 110). Pero lo que pende en el texto de Assi como, ¿pende igualmente del te maravillarías, ó, por el contrario es una adversativa con sentido de Así como te maravillaste, pero no duró mucho tu maravilla cuando se heló el río, se ganó Granada, etc.? Yo creo más probable esto segundo; si no, hubiera puesto todos estos hechos seguidamente tras la tierra tembló. La siguiente observación de Bonilla (Anal. liter. españ.) tiene la fuerza que se conceda á la opinión sobre el autor de la Comedia. "Leonor Álvarez, mujer del bachiller Rojas, tenía treinta y cinco años en el de 1525, dice Bonilla. Suponiendo que se hubiese casado siendo de doble edad que su mujer, y que el matrimonio se hubiese verificado en 1506, cuando Leonor Álvarez contaba diez y seis años, tendremos que Rojas era entonces de unos treinta y dos, habiendo nacido, por consiguiente, hacia 1474. ¿Cómo había de escribir La Celestina antes de 1492, es decir, antes de haber cumplido los diez y nueve años? Todavía nos parece que Rojas debió ser de más edad que de treinta y dos años en 1506. La Celestina supone tal experiencia de la vida, una madurez de juicio tan extremada, que no se pueden imaginar en un joven de veinte á veinticinco años, como da á entender el Sr. Serrano y Sanz. Es racionalmente imposible que Rojas escribiese La Celestina á los veinte años. Por eso creemos que hacia 1500, en que Leonor Álvarez había cumplido los diez, Rojas tendría ya cumplidos los treinta". Estoy en un todo conforme con Bonilla en que á los veinte años no puede escribir nadie La Celestina, aunque sea un ingenio extraordinario, al cual se lo concede Menéndez y Pelayo. Hay cosas que no vienen del ingenio, sino de la experiencia, y no porque á los veinte años no conociese Rojas hechos como los que narra, sino que una cosa es conocer y otra sufrir y pasar por cosas semejantes, para que del pozo de la experimentación salgan los sentimientos, que sólo con la edad salen, cuales son los de La Celestina. Ó Rojas el del proceso no es el autor de la Comedia, ó tuvo que escribirla después de 1492. Tal es mi opinión, sacada de lo dicho, pues no puedo creer que la escribiese antes de tener diez y nueve años. Componer La Celestina en quince días de vacaciones un estudiante es cosa que se dice en el Prólogo y que alguno creerá; á mí no me lo persuadirán frailes descalzos, y que ese estudiante tuviera menos de diez y nueve años, ni descalzos ni por calzar. Eso no lo puede creer hombre que haya pasado de los cuarenta y cinco, que sabe lo que es la vida. Bonilla mide lo escrito por líneas, para deducir que hay actos que se pudieron escribir en tres ó cuatro horas. ¡Á máquina y á pluma, quién lo duda! Pero será copiando, no inventando. "Harto más difícil es componer en veinticuatro horas una de las buenas comedias de Lope". Pero ¿cree Bonilla que Lope alude á sus buenas comedias y que alguna de ésas buenas la hizo en veinticuatro horas? Serían las rellenas de paja, y aun las veinticuatro horas acaso sean andaluzas.

477. Ediciones de La Celestina: Burgos, 1499; Sevilla, 1501, 1502; Toledo, 1502; Zaragoza, 1507; Valencia, 1514, 1518; Sevilla, 1523, 1525; Barcelona, 1525; Toledo, 1526, primera edición, donde se añade el Auto de Traso e sus compañeros; Sevilla, 1528; Valencia, 1529; Medina, 1530 (?); Burgos, 1531; Venecia, 1531; Barcelona, 1531; Venecia, 1534; Sevilla, 1534; Barcelona, 1535; Sevilla, 1536; Salamanca, 1536; Venecia, 1536; Burgos, 1536; Toledo, 1538; Génova, 1538; Amberes, 1539; Sevilla, 1539; Lisboa, 1540; Zaragoza, 1545 (dos edic.); Amberes, 1545; Sevilla, 1550; Venecia, 1553; Zaragoza, 1555; Venecia, 1556; Salamanca, 1558; Cuenca, 1561; Barcelona, 1561; Sevilla, 1562; Alcalá, 1563; Barcelona, 1566; Amberes, 1568; Alcalá, 1569; Salamanca, 1569; Sevilla, 1569; Salamanca, 1570..., etc.; Madrid, 1822, por León Amarita; 1835, ídem; Barcelona, 1842, por Tomás Gorchs; Vigo, 1899, por Eugenio Krapf y M. Pelayo; Madrid, 1913, por J. Cejador, con comentario. Traducciones principales: En ital.: Venecia, 1505; Roma, 1506; Milán, 1514, 1515; Venecia, 1515, 1519; Milán, 1519; Venecia, 1525, 1531, 1535, 1536, 1541, 1543. En lat.: Francfort, Pornoboscodidascalus Latinus, Gaspar Barthius, 1624. En franc.: París, 1527; Lyon, 1529; París, 1542, 1578 (dos edic.); Rouen, 1598, 1599, etc. En ingl.: Londres, 1591, 1598, 1631, 1894. En alem.: Augsburgo, 1520, 1533, 1534; Viena, 1829; Leipsique, 1843. En holand.: Amberes, 1550, 1574, 1580, 1616.

478. Comedia de Calisto y Melibea. Ed. R. Foulché-Delbosc, Bibliotheca Hispanica (1900), t. I; ed. R. Foulché-Delbosc, Bibliotheca Hispanica (1902), t. XII; (Celestina), ed. con introducción de M. Menéndez y Pelayo, Vigo, 1899-1900, 2 vols.; facsímile de la primera ed. conocida, por The Hispanic Society, New-York, 1909; ed. con notas, J. Cejador, en la colección de Clásicos Castellanos, Madrid, 1913. Consúltense: R. Foulché-Delbosc, Observations sur la Célestine (I y II), en Revue Hispanique (1900 y 1902), t. VII, págs. 28-80 y 510, y t. IX, págs. 171-199; R. Foulché-Delbosc, recensión de la ed. de Vigo, en Revue Hispanique (1900), t. VII, págs. 539-546; K. Haebler, Bemerkungen zur Celestina, en Revue Hispanique (1902), t. IX, págs. 139-170; H. Warner Allen, Celestina [reimpr. de la trad. inglesa de J. Mabbe], London, s. f. [con buena introducción]; A. Bonilla y San Martín, Antecedentes del tipo celestinesco en la literatura latina, en Revue Hispanique (1906), t. XV, págs. 372-386; R. Jorge, La Celestina, en Amato Lusitano, Madrid, 1908; M. Menéndez y Pelayo, Orígenes de la novela, t. III, páginas i-clix; M. Serrano y Sanz, Noticias biográficas de Fernando de Rojas, en Revista de Archivos, etc. (1902), t. VI, págs. 245-299.

479. Año 1499. Hermano en religión de fray Íñigo y hasta en la sencillez y piadosa devoción y no menos en el apego al arte popular, fué fray Ambrosio Montesino, aunque principalmente hizo en la prosa lo que fray Íñigo en el verso. Así la Orden franciscana puede gloriarse de estos dos hijos, á quienes la literatura castellana debe más de lo que comúnmente se piensa. Nació en Huete, fué Obispo de Cerdeña y muy favorecido de la Reina Católica, á cuya petición tradujo el Vita Christi del cartujano de Strasburgo Landulfo de Sajonia, llamado comúnmente El Cartujano, historia de la vida de Cristo según los Evangelios, comentariada con doctrinas de los Padres de la Iglesia y propias consideraciones. La traducción es dechado de prosa castellana y fué el libro devoto del beato Juan de Ávila, de Santa Teresa, de todo el siglo xvi, y muy aprovechado de los predicadores. Por orden del Rey Católico retocó una antigua versión de los Evangelios, Epístolas. Lecciones y prophecias, que la sancta Iglesia canta, "monumento del lenguaje castizo español" al decir de Mayáns (Orador Christiano). Recogida por la Inquisición, como todas las versiones de la Escritura, volvió á imprimirse en 1586, pero modernizándole el lenguaje fray Román de Vallecillo, Medina. Inéditas quedaron las Meditaciones de San Agustín, que también tradujo; además compiló un Breviario de la Inmaculada Concepción, para las religiosas de su Orden.

Su Cancionero es de versos devotos para los Reyes Católicos y principales personajes de la corte, á cuyas instancias los compuso, sencillos y llanos y más de predicador que de poeta, como de la escuela franciscana del siglo xiii, y particularmente del Beato Jacopone de Todi, cuyos Cantos espirituales tenía bien leídos y á quien se parece en el enérgico realismo de pinturas satíricas y en los diálogos de Navidad, compuestos para conventos de monjas, como los de Gómez Manrique. Tomó mucho del pueblo, ya en versos, ya en músicas, pues casi todas las poesías breves se hicieron para ser cantadas "al son" de otras profanas que corrían en boca de todo el mundo, algunas de las cuales se hallan en el Cancionero Musical de Barbieri. Hay, además, en el de Montesino, ocho romances impresos en líneas largas como versos de 16 sílabas, que fué su primitiva forma; todos, menos uno, espirituales, pero rezumando todavía el espíritu de la poesía heroica, con su brío y concisión. El romance acaba de llegar todavía calentito á los libros desde el horno popular, donde sabe Dios cuándo se había cocido. Fué fray Ambrosio Montesino el poeta más valido de la Reina Católica y por su encargo escribió los últimos versos que ella pudo leer; fué de los primeros que supieron aprovecharse de la vena popular, infundiéndola en la poesía y en la prosa religiosa y mística, que ya no había de perder desde entonces este sabor en España, sirviendo de contrapeso al clasicismo erudito, maravillosamente casadas entrambas tendencias en nuestros grandes místicos del siglo xvi.

480. "Obispo de Cerdeña", se lee en la edición de Toledo, 1527, de su Cancionero. El Vita Christi cartuxano romançada fué magníficamente impreso á costa de Cisneros, inaugurando con él la tipografía de Alcalá, en cuatro volúmenes en folio; al fin del primero se lee: "en la muy noble villa de Alcalá d'henares | a xxvij días del mes de Hebrero del año de nra. reparacion de mill y quinientos y tres". Los tomos II y III llevan la misma fecha; el IV, en algunos ejemplares, lleva la de 1502, de modo que debió de haber dos ediciones. (Catalina García, Ensayo de una Tipografía Complutense, Madrid, 1889). De las notas finales de estos tomos se saca que fray Ambrosio dióse á esta traducción en Huete, "cibdad de su nacimiento é naturaleza, XXIX dias del mes de noviembre año de la natividad del señor de mil y quatrocientos y noventa y nueve años", y que acabó la primera parte aquel mismo año en la villa de Cifuentes. En 1446 había sido traducida esta obra en portugués por fray Bernardo de Alcobaza, cisterciense, y en 1495, Lisboa, se imprimió en cuatro tomos en folio, probablemente, la misma, según cree M. Pelayo. No se confunda el Vita Christi del Cartujano con otras obras del mismo título y asunto, como la del catalán fray Francisco Eximenis, obispo de Elna, la cual hizo traducir al castellano con adiciones fray Hernando de Talavera, y pasa por el primer libro impreso en Granada: Primer volumen de Vita Xpī de fray Francisco Ximenes, corregido y añadido por el arzobispo de Granada, y hizole 1496. Otra Vita Christi, rarísima, es de la abadesa de la Trinidad, sor Isabel de Villena (en el siglo doña Leonor Manuel de Villena, hija natural del famoso marqués don Enrique), Valencia, 1497. Los diversos volúmenes del Cartujano, de Montesino, fueron varias veces reimpresos, casi siempre en Sevilla, 1520, 1531, 1537, 1543, 1544, 1551..., 1627. Evangelios, Epístolas, Lecciones y Prophecias, que la sancta Iglesia canta en la Missa por todo el año. Va al principio una espiritual consideracion en los passos de la Missa, y significaciones de los Mysterios della. Con los siete Psalmos y la Missa de N. S.ª, Toledo, 1512, 1532, 1535; Sevilla, 1540; Amberes, 1544; Zaragoza, 1555; Medina, 1586. En la epístola prohemial se dice: "La cual obra vuestra Alteza mandó á mí su más leal y antiguo predicador y siervo reformar, restaurar y reduzir á la verdadera interpretacion é integridad della segun el romance de Castilla, porque estaba muy corrompida, confusa e disforme: así por la impropiedad y torpedad de los vocablos que tenía, como por la confusion y escuridad de las sentencias". Las Meditaciones de San Agustín se guardan en la Biblioteca de la Historia (colección Salazar). Del Cancionero de diversas obras de nuevo trobadas hay seis ediciones por lo menos, Toledo, 1508, 1520, 1527, 1537; Sevilla, 1537; Toledo, 1547. Breviario de la Inmaculada Concepcion de la Virgen, Toledo, 1508. Una noticia bibliográfica del Cancionero (ed. 1527) y de otros dos rarísimos libros se halla en el Bulletin du Bibliophile, de Techener, París, 1844, págs. 1157-1161, por A. Jubinal, notando las reminiscencias de canciones populares que tiene. Los Cantos espirituales, del Beato Jacopone debió de conocerlos en su original, pues no fueron trasladados al castellano hasta 1586.

Ambrosio Montesino. Cancionero de diversas obras de nuevo trovadas, etc., Bibl. de Aut. Esp., t. XXXV.

481. Año 1499. Garci Sánchez de Badajoz (1460?-1526?), nació en Écija, oriundo acaso de Badajoz, tal vez de la familia del dramaturgo Diego Sánchez de Badajoz, de principios del siglo xvi, cuya Recopilación en metro ha exhumado Barrantes. Dicen que perdió el juicio (hacia 1525) por la pasión amorosa con que amó á una su prima, habiendo antes sido muy gentil y discreto cortesano, celebrado por su lindo humor y agudos dichos. Las Liciones de Job apropiadas á las pasiones de amor escandalizaron á los moralistas y fueron expurgadas por la Inquisición del Cancionero general, aunque esto de mezclar lo sagrado con lo profano fué abuso de no pocos poetas cortesanos de los siglos xv y xvi, y no sólo es sacrílego, pero feo y antiestético, como lo hemos visto hacer modernamente en algunos teatros ó teatrillos madrileños, sino que los antiguos lo hacían con la mejor fe del mundo buscando la originalidad, y los modernos buscando la originalidad y acoceada la fe y aun todos los respetos á los que la conservan y volviendo al revés la historia y manchando los personajes más puros de la Escritura. Alegoría dantesca es el Infierno de Amor, hecha de retazos de canciones enamoradas, debidas á otros trovadores que allí cantan sus cuitas. En el Sueño y en el romance Caminando por mis males hay cierto sentimentalismo melancólico y vago, poco común en la poesía lírica castellana. Donaire y soltura tienen sus reqüestas, canciones, villancicos, dezires. Herrera, en sus Anotaciones á Garcilaso, celebra las Lamentaciones de amores, hechas en el metro de las Coplas de Jorge Manrique. Juan de Valdés, en el Diálogo de la lengua, alaba su estilo y Lope de Vega, en el prólogo del Isidro, dice: "¿Qué cosa se iguala á una redondilla de Garci Sánchez ó de don Diego de Mendoza?". Según fray Jerónimo Román (Repúblicas del mundo, Medina, 1575, pte. 2. f. 236), su "ingenio en vihuela no lo pudo haber mejor en tiempo de los Reyes Católicos, y así, dándose mucho á amar y querer y á la música, perdió el juicio".

482. En un cuento de Juan Alonso Aragonés y en El Diablo Cojuelo se dice que era ecijano. En el segundo: "De aquí fué Garci Sánchez de Badajoz, aquel insigne poeta castellano". En La Celestial Jerarquía é Infernal Labirinto: "Las cosas de la Sagrada Escriptura profanaba trayéndolas á su vano amor ó más verdaderamente furioso desatino, como paresce en las Liciones suyas de Job por él trovadas... Pues por estos desatinos está loco en cadenas, al cual nuestro Señor con misericordia le privó de aquello que con su franca largueza le había comunicado". De sus agudezas se leen dos en las de Juan Aragonés, que acompañan al Sobremesa y alivio de caminantes, de Juan de Timoneda en algunas ediciones, y otro en el Libro de chistes, de Luis de Pinedo (Liber facetiarum et similitudinum Ludovici de Pinedo et aliorum, Ms. de la Nacional, publicado por Paz y Meliá en Sales Españolas, Madrid, 1890, pág. 295). En el mismo Timoneda (parte 1.ª, cuento 55) se atribuye á "un caballero muy enamorado y grande poeta", y además se cuenta otro chiste (parte 1.ª, cuento 83), y otro en Quien ama no haga fieros, de Lope de Vega. Los versos de Garci Sánchez se hallan parte en el Cancionero general, en el Cancionero de Romances y en pliegos sueltos. Consúltense: E. Cotarelo y Mori, Estudios de historia literaria, Madrid, 1901, págs. 33-52; señora C. Michaëlis de Vasconcellos, Revista crítica, etc. (abril, 1897), págs. 114-133; M. Menéndez y Pelayo, Antología de poetas líricos, etc., t. VI, págs. cccvi-cccxxi.