Acabado el tiempo del provincialato (1560), retiróse al convento de Nuestra Señora de la Luz, de Pedrogaon, en Lisboa. Murió en 1588, poniéndole el epitafio latino su amigo Francisco Duarte, proveedor de las Reales Armadas, en el sepulcro, que estaba en el antecoro del convento de Santo Domingo, de Lisboa, de donde fueron trasladados sus restos en 1634 al monumento de mármol y jaspes que se labró junto á la capilla mayor. Sus virtudes y escritos le atrajeron la estimación de los más graves y santos personajes en vida y en muerte.

El Maestro Fray Luis de Granada.

(Pacheco, Libro de Retratos)

85. Francisco Pacheco, Libro de retratos: "Doze años avían passado después de la gloriosa conquista del Reino de Granada... cuando nació en aquella ilustre Ciudad el insigne Maestro Frai Luis de Granada... sus Padres fueron pobres, aunque limpios y de cristianas costumbres. Faltóle el Padre á los 5 años, i la Madre con el trabajo de sus manos le sustentava en sus estudios, pero con tanta estrecheza que le obligava á pedir todos los días, en la portería del convento de Santa Cruz de la Orden de Predicadores... á los 16 años tomó el ábito en aquel Convento, donde estudió Lógica i Filosofía, i como virtuoso i abstinente hijo, pidió licencia al Prior, para partir cada día la mitad de la ración con su Madre, esta Piedad le causó mil prósperos sucessos. el primero fué, nombrarlo por Colegial de San Gregorio de Valladolid, no admitió Cátedras, por poder correr más desembaraçado en el exercicio de la Predicación... concluído su tiempo, i curso de Teología, i graduado de Maestro, se bolvió asu Convento de Granada... aventajósse mucho en lo espiritual con la comunicación del Maestro Juan de Ávila... salió de allí el año 1534, á reedificar el convento de Escala Celi, cerca de Córdova, donde compuso el libro de Oración i Meditación: fué á fundar á Badajoz, hizo en ella gran fruto, i escrivió el libro que más estimó llamado Guía de pecadores. vivía en esta sazón en Évora, ciudad de Portugal, el Cardenal don Enrique hijo del Rei don Manuel, que quiso tenerlo á su lado, i no sólo fué admitido por hijo de aquella Provincia, pero elegido por Padre della. traduxo á san Juan Clímaco i dedicólo á la Reina doña Catalina abuela del Rei don Sebastián. fué tres vezes acometido con las mayores dignidades, i siempre con más aumento; la Reina le ofreció el Obispado de Viseu, i después el Arçobispado de Brag, i el Pontífice Sixto quinto el Capelo de Cardenal... Passó de Évora á Lisboa... Víspera de la Magdalena del año 1586 abriéndosele una pequeña rotura se le cayeron súbitamente las tripas no pudiendo bolver á su lugar, i viendo que vivía se las ligaron con una venda de lienço. vivió assí dos años, con admirable paciencia... no dando de mano á ninguno de sus Santos exercicios, ni al soberano Sacrificio de la Missa. cosa espantosa, que passando de 80 años i las tripas más abaxo de las rodillas... el otro trabajo (no sé si mayor) fué el grande sentimiento del escándalo general, que causó la Santidad fingida de la Monja de Lisboa, que nro Señor permitió que se le encubriesse, para acrisolarlo más. el dia pues que dió principio al famoso Sermón para animar á los Siervos de Dios, en semejantes caídas, fué el de su postrera enfermedad... se apartó su bendita alma del cuerpo... último día del año 1588. de edad de 84 años. sepultáronlo en el Convento de Predicadores de Lisboa como se puede pensar. i Francisco Duarte que era Proveedor de las Armadas de su Magestad le mandó poner en una hermosa piedra gravada este Epitafio...".

86. La primera obra del padre Granada fué la versión de la Imitación de Cristo (1536); luego publicó el Libro de la oración y meditación (1554). Ya en Portugal desde el 1555, escribió el Compendio de la Guía de pecadores (1556), y la Guía de pecadores (1567). El Libro de la oración y meditación y el Compendio fueron puestos en el Índice (1559), con otras obras de Juan de Ávila y de Francisco de Borja. Vino á España á parar el golpe; pero ya era tarde, y hallando en la cárcel á su amigo Bartolomé Carranza (1503-1576), arzobispo de Toledo, corrigió sumisamente estos libros y se volvió á Portugal. El mejor de los escritos en castellano es la Introducción del Símbolo de la Fe (1582-1585), donde muestra un delicado sentimiento de la naturaleza verdaderamente virgiliano. De hecho, como Virgilio, tenía un corazón tierno y le eran más propios los afectos dulces y delicados que los recios y tempestuosos. Es un Cicerón en la galanura del estilo, en la dulcedumbre mansa del redondear onduladamente el período y en el sentir hondamente todos los movimientos suaves y afectuosos: pero faltan en él los fuertes arrebatos, las salidas cortantes y briosas, no menos que el chistoso gracejo para burlar y guasearse, cosas que tanto abundaron en Cicerón. No hay que buscar en él, por lo mismo, el centelleo, el vivo color, la riqueza de fraseología, la novedad de vocablos arrancados á la cantera popular, en que sobresalen otros escritores místicos menos famosos que fray Luis. Y aunque tampoco admite los feos latinismos con que algunos empedraron su estilo antes de él, su lenguaje está formado de voces las más comunes, muchas de origen erudito y latino, pocas enteramente populares, briosas y realistas. Añádase la increíble facilidad con que ensancha su decir, rodando amplio y sonoro, cual rozagante vestidura, trabando con gran riqueza de conjunciones las cláusulas, y se comprenderá la fluidez, la abundancia y suavidad de sus escritos; pero, al propio tiempo, lo descolorido y desvahado, lo común que parece su lenguaje. El nervio y el color que faltan al castellano en Juan de Valdés y en fray Luis de Granada, los traerá el poeta y semitizante fray Luis de León. De todas suertes el castellano debe al padre Granada el estilo oratorio, amplio y elegante, numeroso y bien trabado, y la literatura castellana trozos maravillosos de fervorosa piedad y delicados sentimientos, reflejos de su encendido y tierno corazón. Cuanto á la doctrina, el padre Granada tiene más de ascético que de místico, y más de orador, que de ascético. La doctrina cristiana, la teología, la Escritura, oratoriamente expuestas, como si hablara desde el púlpito, aunque de suyo las expresara por escrito: tal es su obra y manera. Bien se ve que ni escribía él mismo sus libros, sino que los dictaba, que es casi casi como si los improvisara delante de un auditorio, que sin duda, se representaba siempre tener delante de sí.

87. Capmany dijo de fray Luis de Granada que "parece que descubre á sus lectores las entrañas de la Divinidad y la secreta profundidad de sus designios y el insondable piélago de sus perfecciones", y que "el Altísimo anda en sus discursos, como anda en el Universo, dando á todas partes vida y movimiento". En filosofía y teología sigue á Santo Tomás, como los demás de su Orden; en la elocuencia es discípulo de Cicerón y de San Juan Crisóstomo; en la doctrina de la hermosura, hasta copia al Areopagita, á San Agustín y á Platón (Guía de Pecadores, l. I, caps. I, IV, IX, XI, XIV, XV y XVI. Símbolo, 1.ª pte., cap. II. Memorial, 2.ª pte., caps. I, II y XXXII. Adiciones, cap. XIV. Melchor Cano en Ferm. Caballero, Vida de M. C., página 597): "Fray Luis de Granada pretendió hacer contemplativos é perfectos á todos, é enseñar al pueblo en castellano lo que á pocos dél conviene, porque muy pocos pretenderán ir á la perfección por aquel camino de fray Luis que no se desbaraten en los ejercicios de la vida activa competentes á sus estados. É por el provecho de algunos pocos dar por escripto doctrina en que muchos peligran... siempre se tuvo por indiscreción perjudicial al bien público é contrario al seso y prudencia". Por eso Cano, aunque con alguna exageración, viendo los alumbrados que se rebullían en Toledo, Llerena, Sevilla, se mostró duro con fray Luis, hasta decir que sus libros tenían "doctrinas de alumbrados" y otras "contrarias á la fe y religión católica". Divide M. Pelayo la historia de nuestra mística en dos períodos: el primero hasta el año 1550, incluyendo en él al beato M. Ávila y á fray Luis de Granada en sus primeras ediciones, que las que él corrigió por mandado de la Inquisición "le constituyeron en el gran maestro de la segunda" (Ideas estét., t. III, pág. 120). Esta segunda puede clasificarse por órdenes religiosas, que cada una suele tener parecidas doctrinas y tradiciones: dominicos, franciscanos, carmelitas, agustinos y jesuítas. El "respeto á la ciencia humana y al ejercicio de la razón, añade M. Pelayo, es una de las mayores glorias del misticismo castellano, que no temió declarar, por boca del más extático de sus intérpretes, que "más vale un pensamiento del hombre, que todo el mundo". Y es otra de sus glorias no haber negado jamás, con ese apocado y sombrío ascetismo, que algunos sueñan, la belleza que Dios derramó en las criaturas, puesto que en la vida presente las considera como espejos "en que en alguna manera se ve la hermosura de Dios" y en la vida futura y en el gozo beatífico "Dios mismo será espejo en que se vea la belleza de las criaturas".

Obras de Granada: Imitación de Cristo ó Contemptus Mundi, nuevamente romanzado, traducción del Kempis, Sevilla, 1536, 1538; Lisboa, 1542; Alcalá, 1543; Sevilla, 1547; Évora, 1555, con unas Oraciones y Ejercicios de devoción; Madrid, 1567, 1589; más de 30 ediciones en el siglo xvi. Tratado de Meditación, Évora, 1554. Libro de la oración y meditación, Salamanca, 1554, 1567; Medina, 1578; Madrid, 1609, tuvo 4 ediciones el primer año; 8, hasta 1556, y 11, hasta 1559. Pero fué prohibido por la Inquisición en 1559, juntamente con otras del después San Francisco de Borja y del padre Ávila. Llegó tarde á Castilla para impedir la prohibición y acudió al Concilio de Trento, donde obtuvo la aprobación del Libro de la Oración, confirmada por Pío IV. Pero de 1559 á 1566 no parece edición alguna, y las posteriores á esta fecha llevan una advertencia: "sale agora nuevamente añadido y emendado y quasi hecho de nuevo". Lo emendado debían de ser las frases que, según Melchor Cano, tenían cierto sabor de la herejía de los alumbrados. Aceptó fray Luis las correcciones y así salió emendado. La 3.ª pte. prometida se publicó en 1556, formando el Libro llamado Guía de Pecadores, complemento del Libro de la Oración y base de la Guía de Pecadores del 1567. Compendio de la Doctrina Christiana, en portugués, Lisboa, 1559, recopilado en gran parte de varios autores. Tradujéronlo los dominicos padre fray Enrique de Almeida y padre Montoya, cada uno de por sí, saliendo ambas traducciones castellanas en Madrid, 1595. Publicóse con las obras de Granada la del padre Almeida, aunque la del padre Montoya es mejor. El padre Cuervo volvió á traducirlo (1906). Libro llamado Guía de Pecadores, t. I, Lisboa, 1556; t. II, 1557. Incluyóse en el Índice, de Valdés, de 1559, juntamente con la Oración y meditación, influyendo no poco el informe que Melchor Cano dió en su Censura del Cathecismo, de Carranza, y puede verse en el Libro segundo de Audiencias del proceso de D. Fr. Bart. de Carranza (Acad. Historia, estante 24, gr. 1.ª B, número 6), y en M. Pelayo, Ideas estét., t. III, pág. 119. Retirólo su autor de la circulación; pero dejando echados en él los cimientos de la Guía de Pecadores de Salamanca, 1567, pues el t. I de la Guía, de 1556, no es más que un compendio de la posterior, como el autor mismo dijo. El t. II es la tercera parte prometida en el Libro de la Oración, con otras cosas. Tratado de la Oración y Meditación, Lisboa (sin fecha, pero no anterior á 1557, por citarse en él la Segunda Parte de la Guía de Pecadores, ni posterior á 1559, en que se publicó el Índice, donde se incluyó la misma Guía). Esta obra lleva en la portada: "R. P. Fr. Pedro de Alcántara...". Manual de diversas Oraciones y Espirituales Ejercicios, Lisboa, 1557; Amberes, 1558. Otro diferente Manual de diversas Oraciones y Espirituales Ejercicios, Lisboa, 1559, prohibido en el Índice, de Valdés. Memorial de lo que debe hacer el cristiano. Tratado de algunas muy devotas oraciones para provocar el amor de Dios y de las otras virtudes. Vita Christi, en el cual se contienen los principales pasos y misterios de la vida de Cristo. Estos tres opúsculos salieron juntos en Lisboa, 1561. Escala Espiritual, trad. de San Juan Clímaco, Lisboa, 1562; Alcalá, 1568; Medina, 1585; Madrid, 1612. Guía de pecadores, Salamanca, 1567, 1568, 1570, 1571; Medina, 1578; Salamanca, 1587. Memorial de la Vida Cristiana, 2 vols., Lisboa, 1565; Alcalá, 1566; Salamanca, 1566; Amberes, 1572; Madrid, 1594, 1599, 1604, 1606; Barcelona, 1614. Institución y regla de bien vivir para los que empiezan á servir á Dios, Barcelona, 1566; Madrid, 1618. Adiciones al Memorial de la Vida Cristiana, 2 vols., Salamanca, 1574, 1577, 1579, 1586; Madrid, 1599, 1604, 1606 (con el Memorial). Recopilación breve del libro de la Oración y Meditación, Salamanca, 1574. Ecclesiasticae rhetoricae, Lisboa, 1576; Colonia, 1578; Venecia, 1578; Colonia, 1582; Milán, 1585; Valencia, 1770. Por orden del obispo Climent se tradujo y publicó en Barcelona, 1770, y en la Bibl. de Autor. Españoles. Introducción del Símbolo de la Fe, en cuatro partes, Salamanca, 1582, 1583; Zaragoza, 1583; Salamanca, 1590. La Quinta parte es un compendio de las cuatro primeras, Salamanca, 1585, 1588. Salió además la Introducción en Madrid, 1595, 1601, 1604. Breve tratado en que se declara de la manera que se podrá proponer la doctrina... á los nuevos fieles, Salamanca, 1582 (con la Introducción); Madrid, 1595, 1604. Obras, Salamanca, 1583, 2 vols.; Barcelona, 1600; Gerona, 1622. Sermones en las fiestas de la Anunciación, de la Resurrección, de la Ascensión, de Pentecostés, del Santísimo Sacramento, de la Asunción de María, de Todos los Santos, de la Concepción, del Nacimiento de N. Redentor (Cuervo). Doctrina Espiritual, 1587, en que juntó varios opúsculos publicados de 1554 á 1561, con mejoras; otra edición, Lisboa, 1589. Diálogo del Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios, Barcelona, 1605, en la Historia de la Vida de... fray L. de Granada, por fray Francisco Diago. Discurso de la Redención (Ms. publicado por Cuervo). Vida del beato Juan de Ávila, Madrid, 1588, con las Obras del padre M. J. de Ávila. Vida de don fray Bartolomé de los Mártires, Valladolid, 1615, con la Cuarta Parte de la Historia general de Santo Domingo, por fray Juan López. Doctrina espiritual, Barcelona, 1620. Historia de las Virtudes y Oficio pastoral del Sermo. Cardenal don Enrique... (Ms., Cuervo, 1906). Vida de sor Ana de la Concepción, Vida de la Muy Ilustre señora doña Elvira de Mendoza, Vida de una devota mujer por nombre Melicia Hernández: tres biografías en ms. del Colegio de Corpus Christi de Valencia (Cuervo, 1906). Cartas (más de 50, Cuervo, 1906). Sermón en que se da aviso que en las caídas públicas de algunas personas ni se pierde el crédito de la salud de los buenos ni cese y se entibie el buen propósito de los flacos.

Obras de fray L. de Granada, edic. fray J. Cuervo, Madrid. 1906 y sigs., 14 vols. publicados; Bibl. de Aut. Esp., ts. VI, VIII y XI. Consúltense: Fray J. Cuervo, Biografía de fray Luis de Granada, Madrid, 1896. Id. fray Luis de Gran., en Homenaje á Men. y Pelayo, t. I, págs. 733-743. Vida: Fray Jerónimo Joannini Capuano, Venecia, 1595. Francisco Diago, 1605. Fray Francisco Olivera. Fray Juan de Marieta, 1604, Luis Muñoz, Valverde, 1730.

88. Año 1536. Cristóbal de Villalón nació á principios del siglo xvi, en Villalón ó en Valbuena del Duero, de familia humilde; su madre, partera, la cual tuvo cuatro hijos más. Estudió en Alcalá, donde se entregó á las Humanidades, sobre todo al estudio del griego. Fué mordaz y satírico, desenfadado, alegre y algo licencioso en sus verdes años; tuvo el grado de licenciado en Teología sin ser clérigo. Vivió bastante tiempo en Salamanca (1525-1538), donde estaba el año 1525 trabajando en su estudio, enseñando acaso en el colegio Trilingüe; el año 1539 vivía en Valladolid. Viajó por Italia, aunque no como soldado, acaso acompañando á don Francisco de Bobadilla, gobernador de Sena, maestrescuela que fué de Salamanca en 1528; antes de 1552 había estado en Palermo, Trápani, Nápoles, isla de Capri, Milán, Roma, Venecia, Lyon y París, después en Flandes, en fin, había "andado la tercera parte del mundo", como él dice. Cayó cautivo cerca de las islas de Ponza, en una de las naves de Andrea Doria que iban hacia Nápoles. Hízose pasar por médico "de orina y pulso", y con un libro de Medicina que halló, fué estudiando lo que pudo, y estando en Constantinopla curó á Sinan Bajá, su amo, del asma, por lo cual mandó le quitasen la cadena, y aunque tuvo no poco que sufrir por no renegar de la fe, fué creciendo en fama por haber sanado á la Sultana y otra vez al mismo Sinan, de suerte que fué nombrado médico del Sultán é intérprete y secretario de Sinan, y muerto éste, escapóse con otro cautivo al monte Athos, llegó á la isla de Chíos, Atenas, Samos y Mesina y atravesando Italia y Francia vino á parar á Valladolid á últimos de 1555, donde enseñó Humanidades y escribió El Crotalón, el Viaje de Turquía y el Libro de las transformaciones. En 1558 compuso, estando en una aldea, la Gramática castellana, y ya no sabemos más de él, fuera de que en la información que hizo Cervantes para sincerarse de las calumnias que le levantaba Blanco de Paz, entre los testigos parece un Cristóbal de Villalón, natural de Valbuena, de cuarenta y cinco años de edad aquel año de 1580. El autor de El Escolástico debía de contar á lo menos sesenta, ya que en 1536 había publicado, siendo bachiller, la Tragedia de Mirrha. Pudiera haber error de edad, como sucedía á menudo en tales documentos, y así, siendo un mismo Villalón, se explicaría lo que Cervantes parece tomó del Crotalón. Distinguido helenista, hombre corrido y experimentado, de envidiable buen humor, fué Villalón tan independiente como valeroso y sufrido en todo linaje de penalidades; se hizo querer en todas partes, y sobre todo en el cautiverio, por su inteligencia y su arrojo, siendo en todo esto muy parecido á Cervantes. Villalón no fué luterano, como algunos creyeron, sino eramista y aficionado á Juan de Valdés, cuyos diálogos tenía muy leídos. Censura las peregrinaciones, búrlase de las falsas reliquias, anatematiza la simonía de la Curia Romana, menosprecia las Ordenes religiosas y habla de los Papas como de hombres malvados y corrompidos; pero, como Alfonso Valdés, quedóse dentro de las fronteras del catolicismo sin profesar error alguno de la Reforma luterana. Su independencia filosófica fué como la de Fox Morcillo, Francisco Sánchez, Luis Vives, Pedro de Valencia, el Brocense y tantos otros españoles que desmienten á voz en cuello lo que han propalado por ahí de la tiranía de la Inquisición contra el pensamiento español (Viaje de Turquía, fols. 84 y 85). Su filosofía era la de Laguna, Huarte y Francisco Sánchez, que daban mayor importancia al procedimiento inductivo sobre el demostrativo (Crotalón, c. XII). Antes que Bacon, escribió: "Sola la Medicina dicen que ha menester experiencia; no hay Facultad que juntamente con las letras no la tenga necesidad y más la Teología". Gran humanista, conocía á fondo los autores griegos y latinos, como se ve por El Scholástico; hablaba el griego antiguo y el moderno, y, además, cinco idiomas: "Deprendí muy bien la lengua griega, turquesca y italiana, por las quales supe muchas cosas que antes ignoraba, y vine por ellas á ser el christiano más privado que después que hay infieles jamás entre ellos hubo". "Hay pocos en Grecia que hablen más elegante y cortesanamente su propia lengua que yo, ni aun mejor pronunciada". Como escritor es de los mayores de aquel siglo. El Crotalón es una sátira lucianesca de las costumbres de entonces, con varias novelas ingeniosas y ejemplares. El Viaje es modelo de esta clase de obras, con mucho también de sátira. No menos lucianescas son las Transformaciones. Supo mezclar lo castizo con lo clásico, tomando del habla popular sus voces y frases y de los griegos la elegancia del diálogo artístico.