Régimen colonial, deudas públicas, dilapidaciones fiscales, protección industrial, guerras comerciales, etc., adquirieron un desarrollo gigantesco durante la primera juventud de la grande industria.
En resumen, así es como el trabajador se ha divorciado de las condiciones del trabajo, y como estas se han transformado en capital y la masa del pueblo en asalariados. El capital viene al mundo sudando sangre y cieno por todos sus poros.
CAPÍTULO XXVIII
TENDENCIA HISTÓRICA DE LA ACUMULACIÓN CAPITALISTA
Supresión, por la propiedad capitalista, de la propiedad privada basada en el trabajo personal. — La transformación de la propiedad capitalista en propiedad social.
Supresión, por la propiedad capitalista, de la propiedad privada basada en el trabajo personal.
Por lo ya expuesto, se advierte que lo que hay en el fondo de la acumulación primitiva, y en el de su formación histórica, es la expropiación del productor inmediato, la desaparición de la propiedad fundada en el trabajo personal de su poseedor.
La propiedad privada, como oposición a la propiedad colectiva, solo existe allí donde los instrumentos y demás condiciones exteriores del trabajo pertenecen a particulares; pero, según que sean estos trabajadores o no trabajadores, la propiedad privada cambia de aspecto.
La propiedad privada del trabajador que posee los medios para poner en ejercicio su actividad productiva, acompaña a la pequeña industria agrícola o manufacturera, que es la escuela donde se adquieren la habilidad manual, la destreza ingeniosa y la libre individualidad del trabajador. Es cierto que este modo de producción se encuentra en medio de la esclavitud, de la servidumbre y otros estados de dependencia; pero no prospera, ni despliega toda su energía, ni reviste su forma completa y clásica sino donde el trabajador es propietario libre de las condiciones de trabajo que él mismo pone en ejercicio, el labrador del suelo que cultiva y el artesano de la herramienta que maneja, como el artista lo es de su instrumento de trabajo.
Semejante régimen industrial de pequeños productores independientes, que trabajan por cuenta propia, supone la división de la tierra y el fraccionamiento de los demás medios de producción. Como excluye la concentración de estos medios, excluye también la cooperación en gran escala, la división del trabajo en el taller y en el campo, el maquinismo, el dominio inteligente del hombre sobre la naturaleza, el libre desarrollo de las potencias sociales del trabajo y el concierto y la unidad en el fin, en los medios y en los esfuerzos de la actividad colectiva; siendo solo compatible con un estado restringido y mezquino de la producción y de la sociedad. El perpetuar semejante régimen, si fuera posible, equivaldría —como dice Pecqueur perfectamente— a «decretar la medianía en todo».