Hemos considerado a vendedores y compradores en general, sin tener en cuenta sus caracteres individuales. Supongamos que el cambista Pedro, que es muy ladino, consigue engañar a los cambistas Pablo y Santiago. Pedro vende a Pablo una cantidad de vino que vale 400 pesetas por 500, y con esta cantidad compra a Santiago trigo, que vale 600; Pedro realiza un beneficio, por lo tanto, de 200 pesetas.

Antes del cambio, teníamos 400 pesetas de vino en manos de Pedro, 500 en dinero en las de Pablo y 600 en trigo en las de Santiago; valor total 1.500 pesetas. Después del cambio tenemos 600 pesetas de trigo en poder de Pedro, el ladino, 400 pesetas de vino en poder de Pablo, y 500 pesetas en dinero en poder de Santiago: valor total 1.500 pesetas. El valor circulante no ha aumentado ni un céntimo, solo ha cambiado su distribución entre Pedro, Pablo y Santiago. Es igual que si Pedro hubiera robado 200 pesetas. Una modificación en la distribución de los valores circulantes no aumenta su cantidad.

Dese a esto las vueltas que se quiera, las cosas no varían. ¿Se cambian valores equivalentes? no se produce plusvalía; tampoco se produce si se cambian valores desiguales. La circulación o el cambio de las mercancías no crea ningún valor. No pudiendo aumentar la cantidad de los valores lanzados a la circulación, debe ocurrir fuera de ella algo que haga posible la formación de una plusvalía. Pero, ¿es posible esa formación fuera de aquella?

Parece imposible que fuera de la circulación, el productor cambista pueda comunicar a su producto la propiedad de engendrar una plusvalía; porque fuera de ella se encuentra solo con la mercancía que contiene cierta cantidad de su trabajo, la cual determina el valor del producto; puede hacer que aumente el valor de su producto, añadiéndole, merced a un nuevo trabajo, nuevo valor, pero no conseguirá que este valor aumente por su propia virtud, sin nuevo trabajo.

Llegamos, pues, a la siguiente conclusión: el poseedor de dinero debe comprar primero mercancías en su justo valor, venderlas luego en lo que valen, y no obstante recoger al fin un valor mayor que el que adelantó. Esta transformación del dinero en capital debe ocurrir en el campo de la circulación y al mismo tiempo no ha de ocurrir en él. Tales son las condiciones del problema.

CAPÍTULO VI

COMPRA Y VENTA DE LA FUERZA DE TRABAJO

El origen de la plusvalía es la fuerza de trabajo. — Valor de la fuerza de trabajo.

El origen de la plusvalía es la fuerza de trabajo.

El aumento de valor que convierte al dinero en capital no puede provenir del dinero. Si es cierto que sirve de medio de compra o de medio de pago, no hace otra cosa que realizar los precios de las mercancías que compra o que paga. Si queda tal cual es, evidentemente no aumenta. Preciso es, por lo tanto, que la mudanza de valor provenga de la mercancía comprada y vendida después más cara.