Como el valor es trabajo realizado, es evidente que la masa de valor que un capitalista hace producir depende exclusivamente de la cantidad de trabajo que pone en movimiento; según lo que acabamos de ver, puede poner en movimiento una cantidad mayor o menor con el mismo número de obreros, según sea su jornada más o menos larga. Pero dados el valor de la fuerza de trabajo y el tipo de la supervalía, en otros términos, la división de la jornada en trabajo necesario y sobretrabajo, la masa total de valor, comprendida la supervalía, que realiza un capitalista está exclusivamente determinada por el número de obreros que emplea, y este mismo número depende de la magnitud del capital variable que adelanta, de la suma que consagra a la compra de fuerzas de trabajo.

La masa de supervalía producida es entonces proporcional a la magnitud del capital variable; en cuanto al capital constante, no tiene aquí ninguna acción; en efecto, sea grande o pequeño el valor de los medios de producción, permanece sin la menor influencia sobre la masa de valor producido, que es el valor nuevo añadido por el trabajo al valor conservado de los medios de producción.

De lo expuesto resulta que toda suma no puede ser transformada en capital. Esta transformación exige que el aspirante a capitalista maneje cierto mínimum de dinero. Como no solo quiere vivir del trabajo de otro, sino que quiere además enriquecerse por este trabajo, es necesario que pueda tener tal número de obreros que su tiempo de sobretrabajo provea a su sostén y a su enriquecimiento.

Seguramente él puede también poner manos a la obra, pero entonces no es más que un intermediario entre capitalista y obrero, un pequeño patrón. En cierto grado de desarrollo es necesario que el capitalista pueda emplear todo su tiempo en la apropiación y en la vigilancia del trabajo ajeno y en la venta de los productos de este trabajo; es preciso, pues, que explote suficientes obreros para dispensarse de tomar parte en la producción.

Este mínimum de dinero que hay que adelantar, varía según los diversos grados del desarrollo de la producción. Dado el grado de desarrollo, varía en las diferentes industrias según sus condiciones técnicas particulares.

En la producción, considerada desde el punto de vista de la utilidad del producto, los medios de producción desempeñan respecto del obrero el papel de simples materiales de su actividad productora. Si se la considera desde el punto de vista de la supervalía, los medios de producción se convierten inmediatamente en medios de absorción del trabajo de otro.

No es ya el trabajador quien los emplea, ellos son, al contrario, los que emplean al trabajador. En lugar de ser consumidos por él como elementos materiales de su actividad productora, le consumen ellos como elemento indispensable para su propia vida, y la vida del capital consiste en su movimiento como valor perpetuamente en vías de multiplicación.

Para poner en acción la actividad de otro, para explotar la fuerza de trabajo y extraerle el trabajo extra, el sistema capitalista supera en energía, en eficacia y en ilimitada potencia a todos los sistemas anteriores de producción fundados directamente en las diferentes formas de trabajos forzados.

SECCIÓN CUARTA

Producción de la supervalía relativa.